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¿Que es tener EXITO?

Es comenzar por tener un sueño.
Es estar comprometido con tus sueños.
Es tener confianza en ti mismo.
Es algo que no aparece por casualidad.
Es aceptar lo que no se puede cambiar.
Es saber cambiar a tiempo.
Es saber que lo único permanente es el cambio.
Es saber y poder delegar en los demás parte de tu tarea.
Es volver a empezar.
Es reconocerte en tus logros.
Es saber disfrutar de tus logros.
Es reconocer que te equivocaste y pedir perdón.
Es reconocer que detrás de cada acierto,
puede haber varios fracasos.

Es enamorarte de lo que haces.
Es no postergar y hacer algo ahora.
Es darse cuenta que estas eligiendo a cada momento.
Es reconocer tus propias debilidades y fortalezas.
Es no parar jamás hasta conseguir tus sueños.
Es saber con que fin hacemos las cosas.
Es no mirar hacia atrás.
Es actuar con entusiasmo.
Es transitar camino desconocidos.
Es probar hacer algo que nunca hicimos.
Es saber que no estamos solos.
Es no rendirse jamás.
Es rendirse ante lo que no se puede cambiar.
Es disfrutar de cada momento.
Es disfrutar del tiempo libre.
Es tener tiempo libre.
Es pensar en positivo.
Es tener metas claras.
Es tener perseverancia
en la búsqueda de los sueños.

Es estar preparado para ver la oportunidad.
Es tener una actitud positiva.
Es desarrollar la creatividad.
Es utilizar la imaginación.
Es volver a comenzar con el mismo entusiasmo.
Es volver a empezar sin darse por vencido.
Es hacer las cosas lo mejor posible, pero hacerlas.
Es actuar como si ya hubieras logrado tus metas.
Es tener claridad en el propósito.
Es no hacerse problema por las cosas pequeñas.
Es dejar una huella para que otro pueda seguir.
Es jugar a ganar por disfrutar.
Es tener conciencia de lo que uno quiere.
Es arriesgar.

No se tu…

TE AMO TANTO COMO A MI


Cuando estamos solos buscamos encontrar nuestra pareja ideal, nuestra media naranja; pero cuando encontramos alguien con quien compartir, en poco tiempo empiezan a aparecer los conflictos, muchos de ellos causados porque nos relacionamos desde nuestro pasado.

Cuando nos enamoramos vemos a nuestra pareja como la persona más perfecta, y es así porque la estamos viendo desde nuestro corazón, en su esencia, que es pura, perfecta y transparente. Cómo hacer para que esa magia perdure?

Empecemos por reconocer que en nuestras relaciones siempre nos movemos entre el Miedo y el Amor.

Si estamos en el miedo tendemos a ser inseguros, sumisos, dependientes, o pro el contrario, nos volvemos controladores, celosos, posesivos.

Cuando estamos en el amor somos seguros, libres, cariñosos, no dudamos.

El miedo atrae hacia nosotros lo que más tememos, las heridas de la infancia que aún no hemos sanado se encargan de hacer que nuestras historias dolorosas se repitan Al comienzo de la relación todo es hermoso, cada uno muestra al otro sus mejores cualidades, luego cuando se descubren las respectivas limitantes, empieza la decepción. Sin embargo, cuando hemos sido auténticos no corremos el riesgo de tener sorpresas.

Plagas en la Relación de Pareja

Cuando permites que alguna de estas se apodere de tu relación, corres el riesgo de que tu relación tambalee.

1.      El Análisis.

Si intentas analizar, evaluar, pensar, dar vueltas, planear, tratar de entender, discutir sobre todo y nuevamente volver a analizar, estás sometiendo tu relación a la rutina y la monotonía de la mente. El amor no se puede analizar ni entender, pero te da la sabiduría y la seguridad necesaria para que des a la mente la importancia que se merece.

2.      Los Juicios.

Si olvidas que todos somos perfectos y sólo encuentras “defectos” o cualidades negativas en tu pareja y en la relación, si juzgas y criticas porque no tienes lo que quieres, estás olvidando que lo único que te hace falta es lo que tú no estás dando.

3.      Las Expectativas.

Si te haces montones de ilusiones y te quedas esperando a que todo suceda como quieres, mas no actúas, con seguridad te vas a decepcionar.  Nunca esperes sin hacer primero algo por lo que quieres.

4.      Las Preguntas.

Te inquietas, dudas, eres inconforme, haces reclamos a tu pareja en vez de hablar clara y serenamente con ella. La comunicación debe ser un instrumento de unión, pero cuando sólo sabes preguntar ¿por qué esto?, ¿por qué aquello?, ¿ por qué no cambias?, etc, etc, no estás siendo efectivo en tu manera de comunicarte.

Vamos a aprender que para resolver un problema en una relación, cualquiera que ella sea, debemos primero observarnos a nosotros mismos, aunque en apariencia el problema sea causado por la otra persona.

DECIR LA VERDAD


Una sabia y conocida anécdota árabe dice que en una ocasión, un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó a llamar a un adivino para que interpretase su sueño:
– ¡Qué desgracia Mi Señor! -exclamó el adivino- Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.
– ¡Qué insolencia! -gritó el Sultán enfurecido- ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? Fuera de aquí.

El Sultán llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos.

Mas tarde ordenó que le trajesen a otro adivino y le contó lo que había soñado. Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:
– ¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobreviviréis a todos vuestros parientes.

Iluminóse el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó le dieran cien monedas de oro.

Cuando éste salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:
– ¡No es posible!, la interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer adivino. No entiendo por qué al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.
– Recuerda bien amigo mío -respondió el segundo adivino- que todo depende de la forma en el decir. Uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender el arte de comunicarse. De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, mas la forma como debe ser comunicada es lo que provoca en algunos casos, grandes problemas. La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura ciertamente será aceptada con agrado.

Ghandi decía: “La verdad nunca daña una causa que es justa”

Debemos procurar decir siempre la verdad, esto que parece tan sencillo, a veces es lo que más cuesta trabajo. Utilizamos las “mentiras piadosas” en circunstancias que calificamos como de baja importancia. Obviamente, una pequeña mentira, llevará a otra más grande y así sucesivamente hasta que nos sorprendan y corramos el riesgo de perder la credibilidad.

No todo está en la palabra, también se puede ver la sinceridad en nuestras actitudes. Cuando aparentamos lo que no somos, (normalmente es según el propósito que se persiga: trabajo, amistad, negocios, círculo social…), se tiene la tendencia a mostrar una personalidad ficticia: inteligentes, simpáticos, educados, de buenas costumbres… Aquí aplica el viejo refrán que dice: “dime de qué presumes… y te diré de qué careces”. Por eso causa una gran desilusión descubrir a la persona como es en la realidad. Quizás alguna vez hemos dicho o escuchado: “no era como yo pensaba”, “creí que era diferente”, “si fuese sincero, otra cosa sería”.

Decir la verdad es una parte de la sinceridad, pero también actuar conforme a la verdad, es requisito indispensable. El mostrarnos como somos en la realidad, nos hace congruentes entre lo que decimos, hacemos y pensamos. Esto se logra con el conocimiento y la aceptación de nuestras cualidades y limitaciones. Ser sincero, exige responsabilidad en lo que decimos, evitando dar rienda suelta a la imaginación o haciendo suposiciones. Para ser sincero, también se requiere tacto o delicadeza. Esto no significa encubrir la verdad al decir las cosas. Cuando debemos decirle a una persona algo que particularmente puede incomodarla, debemos ser conscientes que el propósito no es hacerlo por disgusto, enojo o porque nos cae mal. Debemos encontrar el momento y lugar oportunos, esto garantiza que la persona nos escuchará y descubrirá nuestra buena intención de ayudarle a mejorar.

En algún momento la sinceridad requiere de valor, nunca se justificará el dejar de decir las cosas para no perder una amistad o el buen concepto que se tiene de nuestra persona. Si por ejemplo, es evidente que un amigo trata mal a su esposa o a sus empleados, tenemos la obligación de decírselo, señalando las faltas en las que incurre y el daño que provoca, no solamente a las personas, sino a la buena convivencia que debe haber. La persona sincera dice la verdad siempre, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al qué dirán. Vernos sorprendidos en la mentira es más vergonzoso.

Al ser sinceros aseguramos la amistad, somos honestos con los demás y con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza por la veracidad que hay en nuestra conducta y nuestras palabras. A medida que pasa el tiempo, esta norma se debe convertir en una forma de vida, una manera de ser confiables en todo lugar y circunstancia. La sinceridad es la virtud de la franqueza, es el amor y el respeto por lo veraz. La persona sincera actúa siempre de buena fe y mantiene una coherencia entre sus palabras y sus actos. Es contrario a la mentira, a la duplicidad y a la hipocresía. Hay ocasiones en las que no nos gusta lo que oímos del amigo sincero, pero si tienes la suerte de contar con una amistad así, cuídala, es una joya. Aunque a veces se equivoque, nos haga daño y parezca injusto, porque, obviamente, la sinceridad excluye la mentira, no el error.

“La persona que llega es la persona correcta”. Es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

“Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”. Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera, ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: “si hubiera hecho tal cosa… hubiera sucedido tal otra…”. No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

“En cualquier momento que comience es el momento correcto”. Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

“Cuando algo termina, termina”. Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.

No es casual que hoy estés leyendo este mensaje. Quizás hoy sientas tristeza, abatimiento, y desolación. Pero anímate, pues la vida bien vale la pena ser vivida. No agotes nunca tu fe, y adquiere confianza al descubrir que todo lo que sucede es tan sólo para tu bien. Captura en este instante la esperanza, ten la certeza absoluta de que el don del cielo siempre se derrama. Anímate, no esperes al mañana. Adquiere hoy mil nuevas risas y renovados cientos de alegría. Vive el amor en cada una de sus fases, y encuentra ahora el sentido a tu vida.

“Que nunca te falte un sueño por el qué luchar, un proyecto por realizar, algo qué aprender, un lugar a dónde ir y alguien a quien amar”.

Que el camino surja a tu encuentro,que el viento esté siempre a tu espalda, que el sol brille cálidamente sobre tu cara, la lluvia caiga suavemente sobre tus campos y, hasta que nos encontremos de nuevo. Que Dios te guarde en la palma de su mano.

Que tu vida esté llena de:

Entusiasmo, para ver hacia adelante.
Felicidad, para mantenerte dulce.
Problemas, para mantenerte fuerte.
Penas, para saberte humano.
Esperanza, para seguir luchando cada día.
Fracasos, para mantenerte humilde.
Éxitos, para mantenerte anhelante.
Amigos, para compartir la vida.
Riqueza, para satisfacer tus necesidades.
Fe, para desterrar la depresión.
Decisión, para hacer que cada día sea mejor.
Amor, porque sin amor nada somos.

Tal vez, la esperanza a veces se pierda,
Tal vez, el alma a veces se esconda,
Tal vez, el cielo a veces se torne gris,

Tal vez, el dolor te ciegue tanto, que no te deje ver que en la vida hay cosas maravillosas.

Tal vez, puede ser que tal vez, todo te parezca de un solo color, pero siempre se debe ver que aún en la tempestad, puede haber paz en la tormenta.

Porque el amor, no se puede sentir sin creer que existe un Dios, que todo lo reconforta quien todo lo da.

Tal vez, el mundo no sea como lo pensaste, pero al final del camino siempre encontrarás un mano que te conforte, que te ayude y una voz que te diga, no llores porque siempre aún en tus peores momentos y cuando pienses que todo lo has perdido siempre encontrarás a un solo amigo. Es amigo, verdadero, único e incondicional es: Dios.