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¿Que es tener EXITO?

Es comenzar por tener un sueño.
Es estar comprometido con tus sueños.
Es tener confianza en ti mismo.
Es algo que no aparece por casualidad.
Es aceptar lo que no se puede cambiar.
Es saber cambiar a tiempo.
Es saber que lo único permanente es el cambio.
Es saber y poder delegar en los demás parte de tu tarea.
Es volver a empezar.
Es reconocerte en tus logros.
Es saber disfrutar de tus logros.
Es reconocer que te equivocaste y pedir perdón.
Es reconocer que detrás de cada acierto,
puede haber varios fracasos.

Es enamorarte de lo que haces.
Es no postergar y hacer algo ahora.
Es darse cuenta que estas eligiendo a cada momento.
Es reconocer tus propias debilidades y fortalezas.
Es no parar jamás hasta conseguir tus sueños.
Es saber con que fin hacemos las cosas.
Es no mirar hacia atrás.
Es actuar con entusiasmo.
Es transitar camino desconocidos.
Es probar hacer algo que nunca hicimos.
Es saber que no estamos solos.
Es no rendirse jamás.
Es rendirse ante lo que no se puede cambiar.
Es disfrutar de cada momento.
Es disfrutar del tiempo libre.
Es tener tiempo libre.
Es pensar en positivo.
Es tener metas claras.
Es tener perseverancia
en la búsqueda de los sueños.

Es estar preparado para ver la oportunidad.
Es tener una actitud positiva.
Es desarrollar la creatividad.
Es utilizar la imaginación.
Es volver a comenzar con el mismo entusiasmo.
Es volver a empezar sin darse por vencido.
Es hacer las cosas lo mejor posible, pero hacerlas.
Es actuar como si ya hubieras logrado tus metas.
Es tener claridad en el propósito.
Es no hacerse problema por las cosas pequeñas.
Es dejar una huella para que otro pueda seguir.
Es jugar a ganar por disfrutar.
Es tener conciencia de lo que uno quiere.
Es arriesgar.

DECIR LA VERDAD


Una sabia y conocida anécdota árabe dice que en una ocasión, un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó a llamar a un adivino para que interpretase su sueño:
– ¡Qué desgracia Mi Señor! -exclamó el adivino- Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.
– ¡Qué insolencia! -gritó el Sultán enfurecido- ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? Fuera de aquí.

El Sultán llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos.

Mas tarde ordenó que le trajesen a otro adivino y le contó lo que había soñado. Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:
– ¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobreviviréis a todos vuestros parientes.

Iluminóse el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó le dieran cien monedas de oro.

Cuando éste salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:
– ¡No es posible!, la interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer adivino. No entiendo por qué al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.
– Recuerda bien amigo mío -respondió el segundo adivino- que todo depende de la forma en el decir. Uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender el arte de comunicarse. De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, mas la forma como debe ser comunicada es lo que provoca en algunos casos, grandes problemas. La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura ciertamente será aceptada con agrado.

Ghandi decía: “La verdad nunca daña una causa que es justa”

Debemos procurar decir siempre la verdad, esto que parece tan sencillo, a veces es lo que más cuesta trabajo. Utilizamos las “mentiras piadosas” en circunstancias que calificamos como de baja importancia. Obviamente, una pequeña mentira, llevará a otra más grande y así sucesivamente hasta que nos sorprendan y corramos el riesgo de perder la credibilidad.

No todo está en la palabra, también se puede ver la sinceridad en nuestras actitudes. Cuando aparentamos lo que no somos, (normalmente es según el propósito que se persiga: trabajo, amistad, negocios, círculo social…), se tiene la tendencia a mostrar una personalidad ficticia: inteligentes, simpáticos, educados, de buenas costumbres… Aquí aplica el viejo refrán que dice: “dime de qué presumes… y te diré de qué careces”. Por eso causa una gran desilusión descubrir a la persona como es en la realidad. Quizás alguna vez hemos dicho o escuchado: “no era como yo pensaba”, “creí que era diferente”, “si fuese sincero, otra cosa sería”.

Decir la verdad es una parte de la sinceridad, pero también actuar conforme a la verdad, es requisito indispensable. El mostrarnos como somos en la realidad, nos hace congruentes entre lo que decimos, hacemos y pensamos. Esto se logra con el conocimiento y la aceptación de nuestras cualidades y limitaciones. Ser sincero, exige responsabilidad en lo que decimos, evitando dar rienda suelta a la imaginación o haciendo suposiciones. Para ser sincero, también se requiere tacto o delicadeza. Esto no significa encubrir la verdad al decir las cosas. Cuando debemos decirle a una persona algo que particularmente puede incomodarla, debemos ser conscientes que el propósito no es hacerlo por disgusto, enojo o porque nos cae mal. Debemos encontrar el momento y lugar oportunos, esto garantiza que la persona nos escuchará y descubrirá nuestra buena intención de ayudarle a mejorar.

En algún momento la sinceridad requiere de valor, nunca se justificará el dejar de decir las cosas para no perder una amistad o el buen concepto que se tiene de nuestra persona. Si por ejemplo, es evidente que un amigo trata mal a su esposa o a sus empleados, tenemos la obligación de decírselo, señalando las faltas en las que incurre y el daño que provoca, no solamente a las personas, sino a la buena convivencia que debe haber. La persona sincera dice la verdad siempre, en todo momento, aunque le cueste, sin temor al qué dirán. Vernos sorprendidos en la mentira es más vergonzoso.

Al ser sinceros aseguramos la amistad, somos honestos con los demás y con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza por la veracidad que hay en nuestra conducta y nuestras palabras. A medida que pasa el tiempo, esta norma se debe convertir en una forma de vida, una manera de ser confiables en todo lugar y circunstancia. La sinceridad es la virtud de la franqueza, es el amor y el respeto por lo veraz. La persona sincera actúa siempre de buena fe y mantiene una coherencia entre sus palabras y sus actos. Es contrario a la mentira, a la duplicidad y a la hipocresía. Hay ocasiones en las que no nos gusta lo que oímos del amigo sincero, pero si tienes la suerte de contar con una amistad así, cuídala, es una joya. Aunque a veces se equivoque, nos haga daño y parezca injusto, porque, obviamente, la sinceridad excluye la mentira, no el error.

"Un día llegaste"

..Un día llegaste a mi vida y pude comprender la hermosura del cielo en la sinceridad de tu mirada, comprendí que sobran las palabras cuando se trata de expresar los sentimientos que aguardan en el corazón. ..Si pudieras ver en mi alma entenderías que una vida no basta para explicarte cuanto te amo, quiero fundirme en tu vida, en tus sueños y en tu corazón para que juntos podamos mirar en la misma dirección, bajo el mismo cielo, respirando el mismo aire, dejando atrás el camino lleno de abrojos y espinas que ya nunca volverá y volar tan alto que el viento sea testigo de que nuestro amor nunca tendrá fin…

Si alguna vez te sientes sóla y no sabes qué hacer, mira al cielo y busca una estrella, y así nunca más te sentirás en soledad pues tendrás a tu alrededor a millones de estrellas que son esas personas que sintieron lo mismo que tú.

Si alguna vez sientes ganas de llorar, llora …

Deja salir tus lágrimas y con ellas todas las cosas que te hacen sentir mal; no dejes que se acumulen en tu ser, porque sólo darán paso a otro tipo de sentimientos que te hieren aún más.

Si alguna vez necesitas de alguien que te comprenda, que te escuche, que te ayude, en fin, si necesitas de un amigo, quiero que sepas que cuentas conmigo para que nunca te sientas sóla, para que llores en mi hombro, para hacerte sentir bien, y sobre todo para demostrarte cuánto te aprecio…



Estar enamorado, amigos, es encontrar el nombre justo de la vida.

Es dar al fin con la palabra que para hacer frente a la muerte se precisa.

Es recobrar la llave oculta que abre la cárcel en que el alma está cautiva.

Es levantarse de la tierra con una fuerza que reclama desde arriba.

Es respirar el ancho viento que por encima de la carne se respira.

Es contemplar desde la cumbre de la persona la razón de las heridas.

Es advertir en unos ojos una mirada verdadera que nos mira.

Es escuchar en una boca la propia voz profundamente repetida.

Es sorprender en unas manos ese calor de la perfecta compañía.

Es sospechar que, para siempre, la soledad de nuestra sombra está vencida.

Estar enamorado, amigos, es descubrir dónde se juntan cuerpo y alma.

Es percibir en el desierto la cristalina voz del río que nos llama.

Es ver el mar desde la torre donde ha quedado prisionera nuestra infancia.

Es apoyar los ojos tristes en un paisaje de cigüeñas y campanas.

Es ocupar un territorio donde conviven los perfumes y las armas.

Es dar la ley a cada rosa y al mismo tiempo recibirla de su espada.

Es confundir el sentimiento con una hoguera que del pecho se levanta.

Es gobernar la luz del fuego y al mismo tiempo ser esclavo de la llama.

Es entender la pensativa conversación del corazón y la distancia.

Es encontrar el derrotero que lleva al reino de la música sin tasa.

Estar enamorado, amigos, es adueñarse de las noches y de los días.

Es olvidar entre los dedos emocionados la cabeza distraída.

Es ir leyendo lo que escriben en el espacio las primeras golondrinas.

Es ver la estrella de la tarde por la ventana de una casa campesina.

Es contemplar el tren que pasa por la montaña con las luces encendidas.

Es comprender perfectamente que no hay fronteras entre el sueño y la vigilia.

Es ignorar en qué consiste la diferencia entre pena y alegría.

Es escuchar a medianoche la vagabunda confesión de la llovizna.

Es divisar en las tinieblas del corazón una pequeña lucecita.

Estar enamorado, amigos, es padecer espacio y tiempo con dulzura.

Es despertarse en la mañana con el secreto de las flores y las frutas.

Es liberarse de sí mismo y estar unido con las otras criaturas.

Es no saber si son ajenas o si son propias las lejanas amarguras.

Es remontar hasta la fuente las aguas turbias del torrente de la angustia.

Es compartir la luz del mundo y al mismo tiempo es compartir la noche obscura.

Es asombrarse y alegrarse de que la luna todavía sea luna.

Es comprobar en cuerpo y alma que la tarea de ser hombre es menos dura.

Es empezar a decir siempre y en adelante no volver a decir nunca.

Y es además, amigos míos, estar seguro de tener las manos puras.

Amistad…

El peor castigo de un mentiroso no es que no se le crean los demás, sino que él mismo será incapaz de creer o confiar en otros. Un amigo verdadero es alguien que llega cuando todos los demás se van, y se queda cuando todos los demás han desaparecido. Gracias por ser mi amigo. Un amigo es alguien que cree in ti incluso cuando tú has dejado de creer en ti misma. Siempre seré tu amigo. No hay nada imposible, porque los sueños de ayer son las esperanzas de hoy y pueden convertirse en realidad mañana. No esperes que lleguen las circunstancias ideales ni la mejor ocasión para actuar, porque tal vez no lleguen nunca. El mejor espejo es un viejo amigo Tener verdadero éxito en la vida es: reír mucho y muchas veces; ganar el respeto de personas inteligentes; gozar del cariño de niños; ganar el reconocimiento de personas cualificadas y saber soportar la traición de falsos amigos; apreciar la belleza; buscar lo mejor en los demás; dejar el mundo un poquito mejor de como lo encontraste – con un hijo sano, un jardín bonito o una persona más feliz; saber que al menos alguien ha vivido mejor gracias a ti. La risa es un tranquilizante sin efectos secundarios Qué Dios nos de la sabiduría para descubrir lo correcto, la voluntad para elegirlo y la fuerza para hacer que perdure Los sueños nunca desaparecen siempre que las personas no los abandonan. Le aconsejo que se case. Si lo hace, será un hombre feliz. Si no lo hace, será un filósofo (Socrates) Una mentira puede correr 6 veces por el mundo antes de que la verdad haya tenido tiempo para ponerse los pantalones (Twain). No se puede separar la paz de la libertad, porque nadie puede estar en paz consigo mismo si no es libre. La amistad mejora la felicidad y disminuye la tristeza, porque a través del amistad, se duplican las alegrías y se dividen los problemas. No andes delante de mí – tal vez no te siga. No andes detrás de mi, tal vez no le sepa dirigirte. Simplemente anda a mi lado, y serás mi amigo. (Camus) El amor es sabiduría en los locos, y locura en los sabios Si no aprendes a confiar en los demás, difícilmente lograrás que ellos confíen en ti….

Amistad


Deja que la felicidad entre en ti y llene tu vida. No le pongas rejas al viento que te acaricia la cara. Deja que la luz del sol ilumine tu cara, tu mirada y tu alma.


La amistad es transparencia, franqueza, lealtad, respeto y sinceridad; es mutua correspondencia, un néctar, una esencia de incontrolable valor. Es el hombro acogedor donde el alma se desnuda, y se convierte en ayuda en el momento peor.


Tu admirador cada día,
tu amigo fiel,
tu amante con fallas,
tu compañero hasta que tu quieras,
tu voz cuando me lo pidas,
silencio cuando hables,
un hombro donde descansaras,
unos brazos que te levantaran,
una mano que te ayudara,
unos ojos que miraran lo que tú no puedas hacerlo,
y cuando estas lejos,
soy una realidad por ti,
un suspiro para ti,
un pensamiento,
un hombre lleno de defectos y virtudes,
que día a día trata de ser mejor,
para poder brindarte un suspiro,
una beso y una vida llena de amor.

Soy lo que me inspiras cada mañana,
lo que deseo ser cada noche,
un hombre digno para ti y nuestro amor.

En suma soy, solamente un hombre
que desea amarte…hasta la hora suprema y más allá.
®Miguel Ángel/RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS